Construcciones del inconsciente

Bienvenidos al palacio de la memoria.


viernes 18 de abril de 2008

La isla de Belcebú


Imagínense llegar a un isla desierta, y enfrentar el reto de sobrevivir en soledad y luchando contra las inclemencias de la naturaleza. La situación no es nueva de ningún modo, ha sido tema recurrente en la literatura y posteriormente en el cine y la televisión.

Incluso en la BBC radio hubo un programa muy famoso, donde se le preguntaba a celebridades de distintos campos, los cinco libros y cinco discos de música que se llevarían a una isla desierta. Las elecciones de los invitados resultaban muy ilustradoras de lo placeres tan simples y comunes que a veces tiene la gente destacada.

Pero el mejor ejemplo literario acerca del tema, es sin duda Robinson Crusoe escrita por Daniel Defoe y publicada en 1709. Siendo ya un personaje paradigmático, constituye un buen retrato del náufrago desolado que tratando de sobrevivir, se encuentra a sí mismo. La de Crusoe es una historia de sobrevivencia y lucha interna, el hombre y su determinación lo pueden todo, incluso en las peores circunstancias. Sin embargo la relación de Crusoe con la isla es la de un mero recurso escenográfico y ambiental. Daba lo mismo que fuera una isla, una montaña o cualquier otro tipo de paraje salvaje e inexplorado.

Este asunto es relevante porque esa situación fue cambiando con el tiempo. El cine reconstruyó la historia con variantes centradas en el drama humano como en Blue Lagoon (Laguna Azul), donde dos jóvenes descubren el amor de manera natural, o en La Isla de Dr Moureau, donde de otro modo el Doctor no hubiera podido llevar a cabo sus experimentos; y últimamente en Cast Away ( el naúfrago ) con Tom Hanks. La cinta es una reelectura del trabajo de Defoe con algunas modernizaciones.

Pero hubo otras maneras de incorporar la isla más como un personaje que como mero elemento escenográfico. El mejor ejemplo de ello es The Lord of flies (El señor de las moscas) de William Golding publicada en 1954. El libro se convierte pronto en una de las obras literarias del siglo XX porque motiva reflexiones muy interesantes sobre varios tópicos: el origen de los instintos violentos, la educación represiva, la tendencia a ser violento cuando los controles sociales se relajan. El libro relata la historia de un grupo de muchachos que naufragan cuando viajaban como parte de una excursión escolar. Una vez solos y sin ningún adulto cerca, deberán organizarse para sobrevivir y protegerse, incluso de ellos mismos.

Pero aquí lo interesante es que la isla es más que el escenario donde transcurre la historia. La isla parece cobrar vida y empujar a los protagonistas a que lleguen al extremo de su resistencia, poniéndoles obstáculos, generando escasez, dividiendo a los grupos por cuestiones geográficas. La isla – para algunos es la recreación de Jardín del Edén, donde habita la bestia del mal que no debe ser despertada. Los chicos logran desatar la furia del mal cuando trasgreden las normas de convivencia, dejándose llevar por sus instintos. La isla también representa la desolación, el aislamiento y la soledad en que muchos seres humanos viven confinados luchando con sus instintos primarios.

El libro es usado como recurso didáctico para la materia de ciencias sociales e muchas escuelas norteamericanas, hay numerosos sitios en internet donde se analizan los roles de cada uno de los personajes, el carácter simbólico con el que están construidos y orientan a discusiones colectivas sobre los temas ya citados. Se ha filmado dos versiones del libro: una en 1963 dirigida por Peter Brook y otra en ­­­1990 dirigida por Harry Hook.

Un buen ejemplo de cómo esta manera de dibujar la situación del náufrago ha trascendido en el tiempo, la encontramos también en Lost. Aquí hablamos de un grupo más diverso que el descrito en la novela de Holding, - donde solo había adolescentes, sin personas adultas y nula presencia femenina- pero igual confronta a los protagonistas para llegar a sus límites de resistencia. La isla aquí también definitivamente cobra vida propia, aunque en esta ocasión, los mensajes no son del todo subliminales: visiones, materialización de ilusiones paranoicas y hasta curaciones milagrosas, nos hacen pensar que definitivamente la isla está tramando algo.

En Lost encontramos nuevamente el relato de naufrago que llegó en avión y que ha tenido que organizarse para sobrevivir. Pero el instinto, la codicia, y otras bajas pasiones, terminan por generar conflictos y dramas humanos más allá de la tragedia misma del desastre.

Lo interesante es que la historia – con algunos giros de tuerca- recupera el dilema del naufrago abandonado, y lo que pareciera ser una historia ya contada, logra acaparar el interés del publico a través de varias temporadas. Y es que algo hay en Lost que nos hace pensar que después de todo, el rescate no sería del todo un final feliz, como en los casos anteriores. Esta nueva temporada que incluye visiones del futuro, nos muestra que en realidad nunca dejarán la isla: la llevarán consigo todo el tiempo, porque es el recuerdo de su propio aislamiento. No se necesita estar en medio de la nada para descubrir que en realidad estás solo y perdido.

Es así que la isla puede ser el demonio mismo, como lo sugería el título de William Holding: El señor de las moscas, es Baal Zebut, Dios pagano que se transformaría ni más ni menos que en Belcebú, demonio de orden mayor que junto a otras siete personificaciones demoníacas se les atribuyen los pecados capitales. A Belcebú le toca la gula… y no por nada Holding usa la figura gráfica de la cabeza de un cerdo como la ofrenda que presentan los niños a la bestia de la Isla.

Es así que el mal que te rodea, puede presentarse también en forma paradisíaca… la única manera de ver tétrico un paisaje con playa y palmeras.

viernes 14 de marzo de 2008

Elemental, mi querido House


Para Irma Loeza

Empecé a ver Dr. House cuando se acabaron los Soprano. Antes ví un poco de la oferta serial sin que me convenciera mucho: Héroes, Los 4400, Big Love… Lost me confundió un poco por la inconsistencia de la tercera temporada y todo el tiempo que pasa entre una temporada y otra – pero de Lost me ocuparé en otra ocasión. Y aunque nunca me han gustado mucho los melodramas médicos, un día me sorprendí a mi misma pidiéndole a mi hermana que me prestara algunos episodios de su colección de DVD con las anteriores temporadas de Dr. House.

Y es que acababa de descubrir en Gregory House una de las mejores y más acabadas formas de antihéroe moderno: cínico y despiadado, pero absolutamente encantador, porque termina por convencerte de que siempre es mejor la verdad aunque duela y que al final es la honestidad lo que mas se agradece. Un hombre que no miente, es sin duda un espécimen cada vez más difícil de encontrar (sin ánimo de ofender por supuesto).

House no es un médico que salva vidas al estilo George Clooney en ER. Salva vidas al peor estilo, pero más cercano a la realidad. Es más fácil que en el hospital caigas con un House amargado que con un Clooney héroe. Por experiencia propia se que el grado de deshumanización en el gremio médico es una condición dada, imposible de cambiar y que tampoco se debe al complejo e intenso nivel de romance que se da entre el personal del hospital – al estilo de Grey´s Anatomy- sino al contacto diario y cotidiano con el dolor, la angustia, el miedo y la muerte.

Hugh Laurie, está más que estupendo en el papel. Bryan Singer hace un trabajo de producción impecable y el elenco en general es bastante bueno. El papel de House estaba destinado exclusivamente para un actor inglés, porque el personaje está inspirado en el famoso detective Sherlock Holmes.

Este punto – el de las similitudes entre Holmes y House- ha sido largamente comentado en los sitios especializados. La coincidencia va más allá de las iniciales de Holmes, House, Watson y Wilson. Todos los casos médicos de House son resueltos usando el método inductivo deductivo, mismo que permitía a Holmes resolver sus casos policíacos.

Además, tanto House como Holmes son misántropos irredentos, solitarios, desgradables y poco sociales. Comparten además la adicción a la morfina – en el caso de Holmes- y al vicodan – en el caso de House.

Quizá el punto más relevante del giro del personaje, es que Holmes se ocupaba de saber las causas de la muertes, House se ocupa de las causas de las enfermedades para evitar la muerte. Además, a pesar de que House ya vive en una época con computadoras y equipos sofisticados, sigue siendo el intelecto y el poder del pensamiento enfocado, su mejor arma contra la enfermedad.

House nos regala en cada episodio alguna frase genial, pero yo definitivamente tengo mi favorita: “pretender morir con dignidad es una tontería. Todos los días veo como los cuerpos se enferman y dejan de funcionar: así sean niños, mujeres, jóvenes o ancianos. No hay falta de dignidad en eso. Simplemente sucede”.
Elemental - y de acuerdo- mi querido House.



Virginia Wolf y el ocho de marzo


El 8 de marzo, se conmemora el Día internacional de la mujer, y seguramente se hablará en muchos espacios acerca de la necesidad de construir políticas con enfoque de género para garantizar la equidad entre hombre y mujeres en la familia, la calle, el trabajo.

Pero más allá del discurso político es importante voltear la mirada a las mujeres que con su talento y desde diferentes trincheras lograron sentar las bases del movimiento a favor de la dignidad de la mujer.

En este ánimo, una manera de festejar es recordando el aporte de una mujer excepcional que ha inspirado a muchas generaciones a través de su talento literario, el cual seguramente nunca imaginó que encontraría en el cine un medio de expresión tan amplio para llegar a muchas más personas.

Virginia Wolf nace en Inglaterra el 25 de enero 1882. Fue criada en un ambiente intelectual, ya que su padre era el filósofo Sir Leslie Stephen. (Wolf era su apellido de casada). Su vida resulta muy atormentada en el plano personal, ya que desde joven padecía problemas de salud, (en aquel entonces denominados padecimientos nerviosos) lo que le impedía asistir a algún centro académico con regularidad, de tal suerte que casi toda su formación es autodidacta.

Hoy sabemos que esos “padecimientos nerviosos” eran esquizofrenia. Eso la llevaba a crisis de depresión severas y varios intentos de suicidio. Sin embargo, lo sorprendente de la obra de V. Wolf es que es completamente lúcida y clara, con una visión excepcional del universo femenino, que es lo que ha servido de inspiración a muchas mujeres en todo el mundo.

De su producción literaria (la cual es altamente recomendable) han sido llevados al cine: To the Light House ( En el faro) dirigida por Collin Gregg en 1981; Orlando dirigida por Sally Potter en 1992; Mrs. Dalloway (La Sra. Dalloway) dirigida por Marleen Gorris en 1997; y The Hours (Las Horas), dirgida por Stephen Daldry en 2002.

The Hours (Las Horas) es acaso el filme más famoso de los mencionados, nominado a varios premios Oscar, uno de ellos otorgado a Nicole Kidman por su excelente caracterización de la propia Virginia Wolf.

La película es un interesante experimento que combina el libro de Mrs. Dalloway, con aspectos biográficos de la propia escritora e historias de ficción. La cinta parte de la misma premisa que se plantea en el libro de Wolf: narrar un día en la historia de una mujer y a partir de ahí mostrar aspectos complejos de su vida y vivencias. Sólo que en la cinta se cuenta un día en la vida de tres mujeres (Wolf es una de ellas) distanciadas por el tiempo y otras características.
Aspectos como la soledad, la maternidad, el matrimonio, la homosexualidad, la locura y la muerte, se entremezclan en las historias, creando la sensación de que son dilemas actuales y trágicos para muchas mujeres, aún de apariencias distintas, en tiempos y circunstancias diferentes.

Además de Kidman, al trabajo de Meryl Streep es impecable, y podríamos elogiar también el de Julianne Moore, Ed Harris y Miranda Richardson.


Personalmente, me impacta mucho la conciencia de la enfermedad de la propia Victoria, que en voz de Kidman, asegura que “hasta el peor de los enfermos tiene derecho a decidir los asuntos relativos a su enfermedad” La frase es fuerte, porque hablamos de un talento atrapado en un cuerpo enfermo, que con plena conciencia de sus limitaciones, defiende su derecho a decidir no ser dependiente de nadie y a elegir incluso su propia muerte.

La película se consigue en dvd y está a la renta. Los libros – afortunadamente- disponibles en todas las librerías. Una estupenda reflexión de la necesidad de que el día de la Mujer no sea solo un festejo de discursos. Empecemos a darle contenido.